Dajoropo - 22-03-2006 12:15:55 | Categoria: Lo que une un día con otro
Pimpi, además de ser el nombre de una famosa bodega de vinos en Málaga en la que solemos agarrar unos pedillos considerables, es la mayor de las tres gatas que cohabitan conmigo, unida a las dos tortugas, a mis padres, hermanos, y yo, son toda la fauna animal que puebla nuestro humilde hogar, y últimamente a Pimpi (sinónimo de Pimpinela) le ha dado por el bien ajeno.
Al principio sólo me di cuenta cuando de repente mis calcetines o calzoncillos aparecían por cualquier parte de la casa, y como no voy haciendo stripstease por cualquier parte (al menos desde que vuelvo a vivir con mis padres), pues empecé a sospechar que pasaba algo raro.
Tras debatirlo con mi madre resultó ser que la gata, la mayor de todas, no soportaba que su única cría pese ya unos 4 kilos, así que recogía cualquier prenda o peluche que pudiese arrastrar con la boca para recordar sus tiempos de madre de un recién nacido. No negaré la parte cómica de levantarte por la mañana y tener que buscar por toda la casa la zapatilla que te falta a la pata coja, pero pese a la posible pérdida de esos momentos de humor, comenzamos a tener más cuidado en guardar las cosas dónde la gata no pudiese llegar.
Parecía funcionar, pero no habíamos tenido en cuenta lo cosmopolita que puede llegar a ser una gata, y dado que en nuestro vecindario casi todas las casas tienen la misma altura, pues es el lugar perfecto para que un gat@ pueda deambular por dónde quiera. Así que poco después empezamos a ver prendas por el suelo de la casa, que no eran de ninguno de los que aquí vivimos… vamos que la gata decidió descubrir mundo y traerse cómo souvenir cualquier prenda que pillase en la colada de las casas vecinas.
Claro, a alguna gente, el tener bragas o sujetadores de una vecina le puede parecer una suerte, podría ir de casa en casa preguntando a todas las vecinas de buen ver:
-- ¿Son tuyas?, ¿Puedo vértelas puestas?
Pero desgraciadamente no vivo en Melrose Place, así que teniendo en cuenta que la media de edad femenina de mi vecindario no creo que baje de los 40 años, no le veo mucha utilidad a esas supuestas visitas, además, que creo que los vecinos podrían empezar a sentirse mal hacia mi persona al descubrir al dueño de la cleptómana criatura. Aunque también la solución de lo que para ellos es un misterio.
Mi madre, en vista de un posible acto de venganza por parte de los damnificados contra el pobre animal, ha decidido comprarle una correa a la gata para tenerla retenida e intentar que cese en su afán afanador. Lo malo es que las correas, creo que están más bien hechas para los perros, porque se la he intentado colocar varias veces y ni Houdini se escapaba con tanto estilo, así que parece que no hay forma de pararle los pies al animalito.
En fin, espero que se contenga de tanto robo de prendas interiores, calcetines y medias, porque a este ritmo podremos abrir una tienda en breve. A ver si las tortugas hacen algo que yo no sé y me encuentro con otra sorpresa…
Tras debatirlo con mi madre resultó ser que la gata, la mayor de todas, no soportaba que su única cría pese ya unos 4 kilos, así que recogía cualquier prenda o peluche que pudiese arrastrar con la boca para recordar sus tiempos de madre de un recién nacido. No negaré la parte cómica de levantarte por la mañana y tener que buscar por toda la casa la zapatilla que te falta a la pata coja, pero pese a la posible pérdida de esos momentos de humor, comenzamos a tener más cuidado en guardar las cosas dónde la gata no pudiese llegar.
Parecía funcionar, pero no habíamos tenido en cuenta lo cosmopolita que puede llegar a ser una gata, y dado que en nuestro vecindario casi todas las casas tienen la misma altura, pues es el lugar perfecto para que un gat@ pueda deambular por dónde quiera. Así que poco después empezamos a ver prendas por el suelo de la casa, que no eran de ninguno de los que aquí vivimos… vamos que la gata decidió descubrir mundo y traerse cómo souvenir cualquier prenda que pillase en la colada de las casas vecinas.
Claro, a alguna gente, el tener bragas o sujetadores de una vecina le puede parecer una suerte, podría ir de casa en casa preguntando a todas las vecinas de buen ver:
-- ¿Son tuyas?, ¿Puedo vértelas puestas?
Pero desgraciadamente no vivo en Melrose Place, así que teniendo en cuenta que la media de edad femenina de mi vecindario no creo que baje de los 40 años, no le veo mucha utilidad a esas supuestas visitas, además, que creo que los vecinos podrían empezar a sentirse mal hacia mi persona al descubrir al dueño de la cleptómana criatura. Aunque también la solución de lo que para ellos es un misterio.
Mi madre, en vista de un posible acto de venganza por parte de los damnificados contra el pobre animal, ha decidido comprarle una correa a la gata para tenerla retenida e intentar que cese en su afán afanador. Lo malo es que las correas, creo que están más bien hechas para los perros, porque se la he intentado colocar varias veces y ni Houdini se escapaba con tanto estilo, así que parece que no hay forma de pararle los pies al animalito.
En fin, espero que se contenga de tanto robo de prendas interiores, calcetines y medias, porque a este ritmo podremos abrir una tienda en breve. A ver si las tortugas hacen algo que yo no sé y me encuentro con otra sorpresa…
Anotación por Dajoropo a las 12:15:55
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Comentarios:
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Anda que guay que tenés una gata que se preocupa por tí... ha de pensar que tus calzoncillos no son apropiados para semejante eminencia. Y ha decidio traer a hurtadillas unas cuantas prendas más para que aumentes tu ajuar.
Por otro lado... recuerda que las tortugas vencieron a Willy el conserje de la escuela de Bart... tal vez sean las causantes de que todo esté en paz y orden en tu vecindario y tanto vigilar por el sueño de los demás.. las hace perezosas por los días.
Enviado por kluzter el 22-03-2006 a las 20:59:46
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No sé si una de tus series de la infancia fue Ranma 1/2, pero en ella aparecía el Maestro Chen, que tenía el mismo vicio que tu gata. Eso sí, con fines un poquito más frívolos...
Sobre la idea de la correa mejor no comentar, pero al menos hay capacidad de inventiva por vuestra parte...
Un saludoEnviado por visualmethod el 26-03-2006 a las 17:21:25
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Cuanto tiempo sin pasar por estos lugares....
Bueno, se mas practico, ENTRENALA, que se deje de traer ropa interior de los vecinos, ve pensando en carteras, joyas, etc. seguro que le sacas mejor partido que a la ropa interior, aunque siempre puedes amontonar un buen puñado e ir al rastro a venderlas
No lo mires como un problema, miralo como una utilidad.Enviado por Princo el 27-03-2006 a las 09:59:32
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Me han propuesto varias personas la idea de entrenarla para que traiga joyas, os veo muy productivos!

Aunque viendo el caso que me hacen los gatos, creo que enseñaré a las tortugas, quién sabe, a lo mejor es como dice Kluzter y terminan convirtiendose en tortugas mutantes nijas adolescentes...Enviado por Dajoropo el 27-03-2006 a las 23:46:05
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jajaja!!!! que gata más maja. Sabes, podrías verlo todos desde un punto de vista más positivo y aprovecharte de la situación. Por ejemplo, podrías ponerte la lecería que roba tu gata y atarte la correa al cuello y pasearte por la calle, seguro que estas muy mono. Jajaja.
Pd. Dios salve al maestro Chen, idolo de nuestra pubertad.Enviado por Glaurung el 01-04-2006 a las 18:48:31
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Bueno, si deverdad quieres parar a tu gata, puedes lijarle o/y arancarle los dientes. Asi te aseguro que no traera mas ropa. Si quieres me encargo de eso. El problema va ser que tendra que comer con una paja. Pero tu gata parece ser bastante inteligente...
Enviado por Ruben el 02-04-2006 a las 23:32:29
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